sábado, enero 25, 2014

PERDIGON 66. ESPECIAL GAMONAL

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¡POR LA LIBERTAD!  por Carlos de la Sierra
  
         
   Segunda década del siglo XXI. España. Burgos. Gamonal. Es una de esas mañanas en las que el sol se niega a iluminar la vida. La lluvia, fina y persistente, humedece el asfalto levantado de las calles, los plásticos que protegen el asentamiento improvisado brillan a la luz de algún fuego encendido por las personas que llevan muchas horas de lucha, de sueño atrasado, de inquietud. Alrededor de este escenario callejero, la luz azulada de los vehículos policiales aporta la nota insana de color: luz azul, fría, inanimada, sin corazón, sin sentido ni sentimientos. Ellos son así.
            Los vecinos del barrio beben café mañanero, de campaña, solidario y sabroso. Los medios de comunicación nacional e internacional entrevistan a los concentrados, mandan sus crónicas, informan a sus lectores y oyentes en distintos idiomas y, lo mejor, sitúan en el mapa del mundo a un barrio obrero de una mediana capital de provincias sin apenas relevancia mediática: Burgos. Y su barrio emblemático: Gamonal.
            Las razones que han llevado a las calles a sus vecinos más combativos se han narrado hasta la saciedad, y todas ellas se justifican en el origen de la realidad social que vive la ciudad de Burgos. El conflicto
nace en las cloacas más infectas y vomitivas de la corrupción política y empresarial de una ciudad des-gobernada por un grupo municipal sometido a las necesidades de lobbys empresariales de todo tipo: hostelería, comercio, industria y ladrillo, preferentemente. Con un grupo de comunicación mediático -muy subvencionado por la Junta de Castilla y León- enraizado en la cúspide del poder político del Partido Popular, y que -más allá de la salvaguardia de sus honestos profesionales- glorifican, controlan, deciden y ejecutan todas y cada una de las acciones del equipo municipal, y aun de todo el Ayuntamiento. La oposición municipal, hay que decirlo, se mantiene en la inopia.
             Y ahí están los vecinos de Gamonal, en la calle, para honra y ejemplo imperecedero de toda la ciudadanía, luchando por sus derechos, defendiendo lo suyo y lo de todos, cimentando un suelo social firme y contundente, sin fisuras. No es costumbre en estos tiempos de recortes y retrocesos sociales tanta contundencia vecinal, lo que eleva sus acciones de lucha callejera a la categoría de gesta ciudadana, y, como hemos visto, de ejemplo para el resto de España y el mundo.
Solidarios, pues, con los habitantes de Gamonal, la ciudadanía ha dicho ¡basta!, con gran temor y cobardía de los gobernantes prepotentes que des-gobiernan el
país y la ciudad. Pero el grito de solidaridad, de justicia social, es imparable. Ha calado en las sensibilidades más golpeadas de las clases obreras, de los trabajadores que cada día sufren la codicia y los retrocesos sociales de la carcunda patria, y, solidarios con la necesidad de todos, nadie podrá pararlos.
Burgos, Gamonal, los vecinos todos, han gritado ¡libertad! Todos debemos escuchar sus voces.
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GAMONAL DE LA DIGNIDAD  por   Rufino Hernández   

Con la llegada del polo de desarrollo a Burgos, el pueblo de Gamonal creció de una forma rápida. Sus grandes bloques de viviendas se extendieron como setas, hasta llegar y fundirse con las calles de Burgos. Hoy a este popular barrio le pueblan unos 600.000 habitantes.
   En Gamonal, las empresas constructoras, se repartieron los terrenos con la codicia de las aves de rapiña que, aprovechando la falta  de una ley de ordenación urbanística, hacían elevar sus bloques aprovechando al máximo los espacios, fruto de ello son las alturas de sus torres, de los   sinuosos vericuetos y fondos de saco de muchas de sus calles, y todo ello, sin dejar espacios para servicios públicos, ni para aparcamientos, ni para parques.
  
Debido a la gran demanda existente  de viviendas en aquella época, Gamonal se pobló de forma rápida, principalmente con obreros del polo de desarrollo.
    El Gamonal de hoy, como cualquier barrio obrero de otra ciudad española, está sufriendo la tremenda lacra del paro, de los sangrientos desahucios, de los recortes sociales, en enseñanza, en sanidad…en todo; al mismo tiempo, estamos viendo pasar por delante de nuestros ojos, enormes casos de corrupción, de estafas, de mentiras de nuestro gobierno central, autonómico y municipal.
   En nuestra ciudad, tenemos un gobierno municipal y un alcalde que, en su bisoñez, se ha creído dueño del cortijo, no escucha a nadie que no sea de su cuerda, piensa que el pueblo ha de ser súbdito, sumiso y obediente. Con los grupos políticos de la oposición, su comportamiento es semejante: no escucha a nadie, se limita a tirar de la cuerda para que sus títeres concejiles levanten el brazo de madera y voten.
   Si a esta forma de gobernar de espaldas al pueblo unimos la connivencia existente entre esta casta política y el mundo empresarial, el cuadro resultante es altamente explicativo.
   Con todas estas circunstancias, la olla estaba lo suficiente llena, ellos mismos la habían llenado, era necesario una chispa más de fuego para que la olla explotara y, claro que explotó, la megalomanía y  sueños faraónicos de este alcalde, compartidos con la avaricia de Méndez Pozo, expresados en la pretendida obra del bulevar de la calle Vitoria, sirvió de espoleta para que la olla saltara por los aires.
   Por todo lo dicho,  las diferentes luchas mantenidas para impedir las obrad de la calle Vitoria, van más allá de la intervención urbanística, el dilema de bulevar si o bulevar no, ha quedado superado.
   Es posible que haya un antes y un después de esta ejemplar lucha que el barrio de Gamonal ha llevado a cabo. Ha quedado en evidencia que necesitamos un nuevo sistema político, otra forma de hacer política, otras formas participativas y representativas, necesitamos organizarnos desde las bases y, como decía el comandante Marcos: mandar obedeciendo.
   El hecho de que haya habido más de cuarenta ciudades españolas que hayan organizado manifestaciones y concentraciones en solidaridad con Gamonal, es una buena esperanza, que haya posibilidad de unificar estas luchas en busca de una nueva sociedad, de un nuevo sistema político es deseable, pero esto, el tiempo lo dirá, de momento las puertas están abiertas y el campo con tempero.
     
Si pretendemos que este movimiento llegue a cuajar, es necesario mucho trabajo, mucha coordinación mucha sensatez y generosidad, que no aparezcan banderas, ni egoísmos partidistas, ni purismos, ni dogmatismos.
   También es posible que todo esto no pase de ser una anécdota a nivel nacional, pero a nivel de Burgos, son muchas las enseñanzas que tenemos que extraer: recuperar el movimiento ciudadano, llevarle a métodos ya olvidados como el consumo, los precios, la participación en los presupuestos municipales,  planificación de la ciudad etc.
Todos estos planteamientos que hoy nos hacemos, son posibles gracias a esa enorme cantidad de mujeres y de hombres que han aportado cada uno su granito de arena en esa lucha de la calle Vitoria, de Gamonal. Desde aquí, desde estas líneas, quiero darles las gracias y todo mi reconocimiento.
    Gamonal, se ha ganado un calificativo, ya no es sólo Gamonal, es Gamonal de la dignidad.

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¿Qué tenemos contra el “Jefe”? por  Biscuter

Lo nuestro no es una cuestión personal, sino social. Sabemos que comprender al adversario quiere decir también descubrir en que nos parecemos a él. Resulta oportuno recordar igualmente que, como dijo Kant, “… con un leño tan torcido como aquel del cual ha sido hecho el ser humano nada puede forjarse que sea del todo recto”. Hechas estas aclaraciones, de lo que se trata es de censurar una conducta social, la del “Jefe”, que perjudica gravemente a la polis y a sus habitantes.
Nadie es su delito y todos tenemos derecho a una segunda oportunidad. Aunque un día fue cazado con las manos en la masa y no pudo escurrir el bulto de pasarse siete meses en la cárcel, de un total de siete años de condena por un delito relacionado con la corrupcióncacique, si por ello entendemos la manera de controlar extralegalmente los órganos de gobierno de una sociedad. Tras su paso por prisión, su devenir le llevó a conquistar nuevos espacios de influencia, creando un conglomerado de empresas periodísticas, algunas de ellas con socio tan poco recomendable como el constructor leonés Ulibarri, imputado en la Gürtel. Su objetivo estaba meridiano: controlar los ámbitos del poder político y a sus representantes, aquí en la Meseta y allende nuestras tierras. Con las cartas marcadas, decidió seguir jugando al monopoly, al socaire de la burbuja inmobiliaria, eso sí, con la lección aprendida para no visitar de nuevo la trena.
urbanística, esta circunstancia no es la fuente de nuestro enojo actual, sino su reincidencia y el acrecentamiento de sus mañas para hacer de su real voluntad el ordeno y mando de la ciudad. En su manera de proceder encaja perfectamente el concepto de
Nuestro reproche una vez más es su pretensión de convertir todo lo que toca en negocio y mercancía, no como una emprendedor ejemplar, sino como empresario made in Spain, al calor de los favores, subvenciones y tejemanejes gubernamentales, cual Díaz Ferrán o Arturo Fernández mismamente. Con lucro para sus arcas y menoscabo del resto, se ha metido en todos los charcos: el hospital privado, el aeropuerto para cuatro, el apalancamiento de las cajas de ahorro, con otros colegas constructores, y ahora el bulevar y tal vez el pabellón arena o la compañía de aguas. Son sus aventuras lamentables lo que nada dicen a su favor como ciudadano. La ética sirve para recordar que hay que priorizar y que los peor situados han de estar en primer lugar, como dice Adela Cortina. Nos hubiera gustado para el Ciudadano Kane de Burgos, tras su amarga experiencia de los años noventa, que hubiera salido de la prisión con el noble deseo de ser un ciudadano más, afanado en sus labores y empeñado en ser feliz, pero sin joder al prójimo y con la firme intención de revertir al conjunto lo que al conjunto sustrajo. Pero por el momento sigue un camino, a nuestro entender, muy equivocado. Después del grito de indignación del barrio de Gamonal, tal vez deba reflexionar para que no le ocurra lo que con tanta gracia contaba Gila: …si no sabe aguantar una broma, que se vaya de este pueblo…

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 desde Aranda para Gamonal
GAMONAL por Jose Carlos Iglesias Dorado


En Gamonal las calles han estallado, por fin. La gente, harta de mamoneos, corrupción, despilfarro, paro, precariedad y un futuro inexistente, ha salido a la calle a decir: BASTA YA.

El detonante ha sido un bulevar, pero podría haber sido un museo, un paseo, un aparcamiento o incluso un aeropuerto. Este país se ha llenado de mamotretos que ahora nos escupen a la cara para qué han sido construidos: enriquecer aún más a unos pocos y empobrecer, más todavía, a la inmensa mayoría. Esa mayoría que les gustaría que fuera silenciosa. Pero todo tiene un límite, y cuando el subsidio no da para más, te cortan la luz y tienes que comer con un pollo durante varios días, no te queda otra que salir a la calle. Y cuando, como en Gamonal, la gente sale a la calle es porque ha descubierto que hay otra democracia. Una democracia que no caduca al segundo día de cada cuatro años. Una democracia que no es utilizada para aplastar a los débiles. Ni para recortar servicios sociales y libertades individuales y colectivas. Porque cuando meten la tijera lo primero que hacen es llevarse por delante tu libertad para dejar en su sitio el miedo a perder más. Son lentejas, nos dicen. Y si tienes la suerte de encontrar un curro ya sabes lo que toca. A tragar. Así es como quieren seguir esos empresarios de éxito y esos mandamases que tan buenas migas hacen con sus amigos los políticos. Tal para cual. Hasta que las calles explotan (metafóricamente), y en un barrio de una ciudad conservadora de Castilla la gente se une para defender lo que creen justo. Eso es democracia, también. Aunque provenga de la calle, de la puerta de casa. Y es una democracia mucho más sana, porque puedes ver la cara de tu vecino, la pancarta del tendero donde compras el pan. Y eso hace que la gente se sienta mejor. Porque nos habían arrebatado la dignidad y el orgullo y gracias a Gamonal lo vamos a recuperar. Eso es lo primero para salir de esto. Empezar a sentirnos un poco más fuertes, mejor, más unidos. Más libres para decir lo que pensamos: que a partir de ahora ya sabemos, con total seguridad, donde se encuentra la verdadera democracia. El poder del pueblo. El poder de decidir cómo quiere edificar sus barrios, de qué manera quiere transitar por sus “bulevares”, quienes van a ser sus “políticos” y que es lo que van a leer en la prensa. Basta ya de manipulaciones,  porque estamos hartos ya de que nos impongan su sistema de pérdidas y ganancias, de que nos arrinconen en casa, a oscuras, lamiéndonos nuestros miedos. La gente de Gamonal ha vencido ese miedo. Por eso hoy pueden pasear, libres, por las calles de su barrio. Y nosotros también.
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Entrevista al  Jefe de los GEO

La lucha de estos últimos días en Gamonal ha hecho recapacitar a la policía, entendiendo que su actitud no ha sido la correcta, por lo que nos llamado para que a través de una entrevista con el  jefe de los GEO estos puedan explicar sus quejas.
 P.- Gracias Sr. GEO por haber escogido esta revista. Cuente todo lo que quiera que nosotros no quitáramos ni un coma. ¿Tiene usted nombre, o nos dirigimos a usted como GEO?
Geo.- Nuestro nombre no lo conoce nadie,  nosotros somos como lo robos nos activamos con el número.

P.- Y ¿qué  número es ese que aquí no se ha visto?. En las manifestaciones de Gamonal no llevaban ustedes número.
Geo.- Porque es muy largo. El mío es: 34 2189 3711 23 71 200001.

P.- Hombre de dios, pero eso es el número de una cuenta bancaria.
Geo.- Exactamente. Se lo  doy,  por si algún vecino de Gamonal quiere ingresar algo para comprar unas muletas de última generación para el Rey. A nosotros nos descuentan 20 euros al mes y no vamos a pagarlo todo nosotros. Además dicen que dentro de poco el Rey  necesitará un carrito y nos van a quitar 50 más y así que, 20 de aquí 50 de allá no llegamos a fin de mes.

P.- Pero ustedes tienen buen sueldo, además cobran pluses, extras cada tres meses, etc
Geo.- No crea que tanto, que da para poco. Este mes le salvaremos gracias a ustedes los de Gamonal.

P.- Cómo que la salvaran gracias a nosotros si no hemos puesto ni un duro para ustedes.
Geo.- Ya, pero hay un  plus de productividad de 10 euros por cada chinchón que producimos y 100 euros por detención normal, de los que no estaban en el jaleo y si el chinchón  y la detención  es de un pez gordo, bien sea comunista o anarquista caen 200 más. Eso nos va salvando.

P.- Joder Sr. Geo. Ahora entendemos el por qué arrean ustedes con tantas ganas. Podrían ustedes cambiar de bando alguna vez y romper alguna cabeza de los corruptos de este país, con todos lo que hay se forrarían y esos tienen pasta de cojones.
Geo.- Pero ¡qué  inocente es usted!  ¿Quien se cree usted que nos paga a nosotros?  pues ellos, los que tienen la pasta. Esto funciona así: Primero,  ellos crean la rabia, después hacen leyes para castigarla y después estamos nosotros para que se cumplan las leyes.

P.- Y la orden de venir a Burgos ¿de quién partió?
Geo.-  Del Ministro del Interior.

P.- ¿y qué argumentos les dio?
Geo.- Según nuestro capitán, las instrucciones eran: Contención, mucha contención que la cosa está muy caliente. Si veis que arden contenedores que ardan, si rompen alguna luna de los bancos que la rompan, se veis que se cagan en vuestra madre que se caguen, si veis que el alcalde quiere daros ordenes le mandáis a la mierda; allí las ordenes las da el Sr. Méndez Pozo que es quién manda y al que hay que obedecer.
P.- Oiga Sr. Geo. ¿No  se cansan de dar leña siempre a los mismos?  Al fin y al cabo ustedes son hijos del pueblo.
Geo.- Ya lo sé majo. A mí este trabajo me viene de herencia, mi abuelo  fue geo, mi padre también y yo soy supergeo, ya que si eres geo de tercera generación tienes piso gratis de alquiler, galones dorados, porra de piel de zorro y pistolón con diez muescas en la culata y jubilación a los 50 años, que a mí solo me quedan dos años y cuando llegue, me voy al pueblo a plantar cebollinos.

P.- ¿Y a usted no le da pena?  ¿no le remuerde la conciencia de haber estado toda una vida dando porrazos, abriendo cabezas para acabar plantando cebollinos?
Geo.- Yo no quiero hacer lo que hacen muchos de mis compañeros: Jubilarse y meterse de guardia de seguridad en una discoteca. Yo en todo caso me iría de pincha discos  con Paquirrín. Un sobresueldo nunca está de más.

P.- Volviendo al tema de los mamporros: Ustedes cuando sacan la porra o el pistolón a pasear ¿que sienten?  ¿ les da pena, placer o piensan: pobre gente encima de jodidos apaleados?
Geo.- Lo primero que pensamos es en los 20 ó 50 euros que caen, lo segundo que pensamos es que podrían dar 100 ó 200 y lo tercero y por último pensamos que podría venir el cabroncete del ministro a dar las hostias.

P.- Ahora entiendo por qué  los Mozos de la Generalitet  arrean más que ninguno.
Geo.- Es por la pela. Que son catalanes coño. Por un euro abren la cabeza a su madre. Que no tienen humanidad, que son unos barbaros y así no se hacen las cosas. Si hay que dar hostias se dan pero,  al tercer toque de corneta, igual que en los toros, que hay que avisar antes, coño. Según el artículo 54 del Código lo dice bien claro: La porra y demás aparejos disuasorios deben estar en invierno a 10 grados por encima de la temperatura ambiente y en verano a 15 º menos. De esta forma la porra se desliza mejor no deja señales superficiales y la persona puede hacer una vida normal.

P.- Oiga Sr. Geo: ¿Cuando coño se van a ir de Burgos?
Geo.- Cuando se le ponga al ministro en los cojones.

P.- Pero,  ¿qué prevén? Para los carnavales ya no estarán aquí.
Geo.- Si los populares ganan las elecciones europeas, las municipales del 2015 y si ustedes se han ido al carajo, es posible que en el 2018 estemos en casa. Sepan ustedes que nosotros somos como el turrón del Almendro, volvemos a casa por Navidad…  pero, ¿de qué año? eso no lo sabemos. Somos como los gitanos, hoy aquí, mañana allí y pasado Dios dirá.

P.-  Sr. Geo. A la Infanta, al Urdangarin, a Bárcenas, Cospedal y a todos esos presuntos corruptos no van ustedes a por ellos.
Geo.- Ahí el fuego es distinto. Son más educados,  no queman contenedores ni rompen cristales, se limitan a meter mano al cajón de forma educada. El origen está en que no se llega a fin de mes y el gobierno no se da cuenta de que no puede tener a la realeza, viviendo de cualquier manera.

P.- Al  Rey si no fuese rey,  algún porrazo ya le habría caído…
Geo.- No hace falta,  se les da él solo.

P.- ¿Ustedes han pensado, si por un casual mañana vendría la república o una revolución de izquierdas,  la leña que les iban a dar a ustedes?
Geo.- Según nos dijeron en la Academia, se calcula que en los próximos 500 años las cosas seguirán más o menos como ahora. Pero si por un casual esto llegara, tenga por seguro que el nuevo poder nos contrataría, a no ser que lleguen los anarquistas, esos no quieren ni estado, ni dios, ni patrón, van por libre. Claro está que si el poder popular puede  tardar  500 años, lo de los anarquistas tendrá que pasar unos 5.000 años por los menos.

P.- Sr. Geo.- Qué  tal se sienten en Burgos ¿les están tratando bien?
Geo.- No nos podemos quejar. Quizás se estén pasando un poco con la morcilla y con las Yemas de Canónigo, nos lo ponen para comer, cenar, desayunar y gustar nos gusta, pero ya repite y dormimos mal por la noche.

P.- Nos puede contar cómo se desarrolla su quehacer diario.
Geo.- Nos levantamos a las 8 (exceptuando estos días que estábamos a las 5 en el bulevar) nos aseamos, limpiamos los aparejos, a las 9 desayunamos, unos huevos revueltos con morcilla o jamón, acompañados de tinto Ribera del Duero crianza, a las 11 vamos al patio para una sesión de Yoga que dura una media hora, y con eso salimos a meter miedo hasta las 2. La comida es a las 2,30 h. se hace una comida ligera a base de unos entrantes donde se combina el marisco con productos de tierra, para el primero bien una sopa de marisco ó legumbre, y ya de segundo o bien lubina o rodaballo fresco si es vigilia y si no es vigilia cordero lechal de Aranda o bien,  chuletón de vaca canadiense,  de postre un trozo de Brazo Gitano, café o manzanilla y chupito de orujo o de Whisky Chivas 12 años. Después media hora de siesta, otra media de Yoga y sobre las 5 de la tarde salimos a meter miedo hasta 10 de la noche. A continuación procedemos a hacer el parte y contar los chinchones que hemos dado, nos quitamos los aparejos y nos vamos a casa. Así va trascurriendo nuestra vida

P.- Y llegarán cansados
Geo.- Cansados no, cansadísimos. Hay que tener en cuenta que el traje que llevamos, más la porra, el pistolón, el escudo, las botas, el casco pesa 65 K. Hay un cálculo hecho que en cada salida normal perdemos unos 100 gramos de peso. Si a eso unimos que tengamos que aporrear como en el caso de Gamonal, hay quién ha llegado a perder 1 K. Que no es broma la cosa, que hay que estar ahí para verlo.

P.- Joder Sr. Geo. Pues la apariencia que tienen ustedes es la hostia, da miedo nada más verles, altos, fuertes, con buen peso, se parecen ustedes a  Stallone. Cuando se quitan el traje de faena tienen que tener mucho éxito con las mujeres.
Geo.- Para no producir escándalo entre el sexo contrario tenemos órdenes de ir con apariencia de Torrente o de Paquirrín. La porra cuando menos la saquemos mejor.

P.- Pues nada más Sr. Geo. Si quiere decir algo para terminar con esto damos por finalizada la entrevista.
Geo.- Estoy agradecido a la ciudad, nos ha tratado muy bien, tienen una Catedral muy bonita y muy limpia, la morcilla muy buena, el paseo del Espolón muy guay, el rio con mucha agua y las castañas te las dan calientes. Tanto yo como los compañeros nos llevamos buena impresión y si Dios quiere y los de Gamonal también,  volveremos en cuanto D. Méndez Pozo y sus chavales nos llamen. Un abrazo y perdonar los mamporros.

 Esta entrevista se realizó en vísperas de la festividad de San Lesmes patrón de Burgos. Santo francés nacido Loudun en el Poituo francés en 1030. Después de guerrear como un GEO cualquiera se fue a un convento de la orden Benedictina y empezó a realizar milagros. Haciendo el Camino de Santiago se enamoró de la ciudad y de la morcilla, quedándose a vivir en ella. Sus milagros más famosos los hacía con pan que daba a los peregrinos leprosos curándoles de un cuscurro la lepra. También recogen las crónicas que cuando daba el pan a uno sano le entraba una cagalera de padre y muy señor mío…cosas de aquellos tiempos. Santo Barón, que a los altares llegó.
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Un paso más por   Fernando Ortega Barriuso

            Que también podía titularse “la calle Victoria”, O “Juntos, podemos”. Sin caer en vanaglorias pasajeras, lo sucedido en Gamonal en apenas una semana es digno de analizar y, sobre todo, de poner de ejemplo como reacción ciudadana ante las tropelías de la clase dirigente.
       
     Un movimiento unido ante un problema ha sido capaz de desmontar –pacíficamente, pese a los intentos de criminalizarlo- las ansias electorales del alcalde de turno que, como otros muchos, no se para en barreras económicas para conseguir la aureola de buen gestor y de persona dedicada a satisfacer los deseos del pueblo. Con las elecciones a la vista.
            La violencia, tantas veces cacareada por todos los representantes del Estado, ha sido mínima: contenedores quemados, cristales de los amigables bancos y poco más. En una situación en la que centenares de antidisturbios militarizaron el barrio. ¿Violencia?
            Tuve la oportunidad de presenciar, en una de las asambleas, la identificación por parte de la gente, de un policía camuflado, realizado de una manera tranquila y pacífica. El secreta se fue y la gente se dedicó a lo importante: a plantear, a comentar, a analizar la realidad del barrio. Ejemplo, como tantos, de buen talante y buen hacer. De no violencia.
            La asamblea, como es lógico, ha reflejado un arcoíris de ideas, aspiraciones y necesidades dispares. Una asamblea muy bien articulada y organizada, en la que muchos ciudadanos han expuesto libremente sus sueños y sus ideas, sus experiencias y sus deseos, en una escala que iba de “Queremos lo imposible” a posturas más domésticas. Tantos colores como la vida misma.
            Pero quizás lo más importante, además de las ideas y propuestas, ha sido el hecho mismo de la existencia de la asamblea, de la movilización ciudadana, de la posibilidad de que los ciudadanos pudiéramos expresar nuestrass ideas en voz alta, ante los vecinos, ante la ciudad. Sin intermediarios. Esa –pensaba mientras escuchaba las intervenciones- es la auténtica participación ciudadana, ese es el auténtico presupuesto participativo, esa es la democracia, conceptos con que a veces se les llena la boca a los  partidos políticos, una vez más ninguneados.
           
En Gamonal, en Burgos, ha comenzado un nuevo tiempo donde todo es posible. Un futuro abierto en el que, por definición, cabe todo. Pero lo que ya es imposible de borrar es la actuación  de un barrio puesto en pie contra los planes del Ayuntamiento de invertir lo que no tiene para llegar a las vísperas de las elecciones municipales con cromos de colores para engañar al personal, cromos que a los del bulevar habría que sumar los de la plaza de toros, pabellón Arena, etc. y donde siempre aparece como acompañante privilegiado un señor de Zamora, el llamado por algo “el Jefe”. Según parece, el cemento es el único elemento de actuación en este Ayuntamiento. Quizás por eso se les ha quedado la cara de cemento armado ante la reacción de la ciudadanía.
            Con esta actuación masiva, los ciudadanos hemos demostrado que no queremos ser extras sin frase de una película dirigida desde la Plaza Mayor. La democracia no solo es votar –quien vote- cada cuatro años sino poder opinar, participar, discutir sobre aquello que nos incumbe (= todo). Los que votan y los que no.
            La asamblea ha demostrado su preparación, su buen talante, su capacidad de generar ideas y alternativas, con ciudadanos preparados, comprometidos, dispuestos a dialogar y razonar, pasando de partidos políticos que –una vez más- han quedado desbordados y marginados. Ahora es el momento de la argumentación, de la reflexión, de la palabra, sin imposiciones de mayorías abstractas ni de porras ni farolas rotas.
            El arcoíris es un fenómeno meteorológico precioso pero que muchas veces se difumina en el espacio al poco de mostrar su armonía de colores. Intentemos mantener esa pluralidad y belleza el  mayor tiempo posible. La unión hace la fuerza.
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Matilde S. Galerón

Ayer me llegó ese artículo que me has enviado, después de volver de la manifestación. Me parece un resumen estupendo de lo que viene ocurriendo en Burgos. Por mi parte (y creo que también cada burgalés tendría datos reseñables al respecto), ilustraría lo dicho con casos como por ejemplo el bosque de Villafría, talado hace unos años. Otro caso, el hospital Universitario, obra de arquitectos cuando menos torpes, aunque hecho al gusto y ego del omnipresente señor que se lleva prácticamente todas las contratas de esta ciudad, obra que supero muy de largo los millones presupuestados para, al fin, dejarnos un hospital sumamente incómodo, mastodóntico y costoso de mantener, tanto como el MEH, proyecto que en principio se expuso a la votación del público para hacer lo que les vino en gana, y ser a todas luces una obra desmedida para una ciudad como Burgos, con un coste  de mantenimiento insoportable. También la biblioteca de S. Juan dobló el presupuesto (ay qué ver, como si habláramos de chuches y no de millones, ¡de euros!), aún está por saberse qué han hecho con la piedra. ¿Por qué remodelaron La Isla? Sería mejor decir retocaron, justo para hacer un gasto astronómico que alguien habrá agradecido inmensamente.  
Quizá por alguna nostalgia de tiempos pasados, se llenó la ciudad de estatuas decimonónicas (qué curioso, y costosísimas). ¿O tal vez era porque se quería un modelo de ciudadano tan inerte y callado como de ellas? "Olé, eso es una ciudad moderna y de buen gusto", debieron pensar al verlas hechas al dictado los que las encargaron (eso es modernidad, sí señor). 
Todos hemos visto cómo se levantaban calles que habían sido arregladas en periodos que no superaban los 5 u 8 años, algo que nos dejaba perplejos, vease el centro: S. Lorenzo, Fernán González, S. Estéban, Hospital de los Ciegos... caso flagrante este que sufrirán por años los vecinos: allí se eliminó una escalinata estupenda de granito -ese granito del que estaban constituidas todas las calles citadas- para poner una especie de laberinto por el que solo puede pasar una persona, y perderse también aunque el sitio sea angosto y pequeño. De hecho, todos los usuarios lo esquivan teniendo que dar un rodeo de muchos metros, aunque se supone que era por facilitar la movilidad, y hacerlo con cuidado, pues se agudizó la pendiente propia de la calle convirtiéndola en una pista insalvable en días de nieve y hielo.
En S. Esteban se pusieron barandillas de cristal en el acceso al Castillo a las que no se podía uno asir, en otra rampa de lanzamiento (hay más) hasta que, y aun siendo cierto que el vandalismo da buena cuenta de algunas cosas, a nadie se le hubiera ocurrido ponérselo en bandeja (al final han tenido que ponerla de forja). En muchos de estos casos el ciudadano tiene la sensación de que muchas de las obras no son para facilitarle la vida, sino para mostrar una ciudad de dudosa estética, a veces comparable a la de los juguetes de Pin y Pon. Es curioso que sea un sobrino del que se lleva casi todas las contratas el diseñador urbanístico...
El señor Tala envió al cerro S. Miguel unos cuantos camiones con arena de la empresa de su hijo para la pista de carreras de galgos. Ante las protestas, indignación y el boicot de los que lo frecuentan, y la intervención de la Junta, al señor Tala no se le ocurrió otra idea que volver con un camión cisterna y pintar la arena de verde. Un perro que paseaba junto a su dueño, tuvo la mala suerte de cruzarse con los aspersores y se quedó tan verde como la arena (no es invento ni sorna, aunque parezca de chiste). No hace mucho tiempo que se ha tenido que volver a cubrir la pista con tierra, pues a los galgos les llegaba la arena que levantaban los que iban por delante, sufriéndola en los ojos.
No podemos olvidarnos del aeropuerto, sin apenas viajes, y los que hay, son sufragados en buena parte por todos los burgaleses, porque si no, se iría a pique. Más y más dinero a costa de los burgalesitos que ya sufren unos impuestos como losas, y también las maneras de unos gobernantes que parecen estar en las estratosferas, despreciándolos. 
En cuanto a la justicia, en esta ciudad resulta más que sospechosa de cohecho. El caso de la cafetería del Principal, de la que continúa viviendo el alquilado que no pagó durante años, y donde abrevaban impunemente los políticos como si fuera su propia casa, se desestimó cuando un grupo de ciudadanos fueron a denunciarlo por haber más de trescientos mil euros sin reclamar ni justificar por parte de los gobernantes. 
Y suma y sigue... porque hay más y más casos.
Pero ojo, si los que hoy están en Ayuntamiento son "fuera de serie", que nadie olvide que cualquiera de los políticos, con la mano libremente en la caja, no hace desmanes o dejaciones cuando no hay quien les ponga coto. Porque sí, también los de otro signo hacían sus buenas averías y, no es cosa de estar dándole vuelta a la tortilla para estar atrapados en la misma tortilla de siempre.
No es cosa cómoda esto de ser ciudadano, es algo que deberíamos entender, porque no existen los salvadores y, cuando parece que los hay, la Historia nos demuestra que acaban siendo terribles dictadores con cualquier ideología de por medio. Tendríamos que poner a los políticos en el punto de mira constante, con revisiones en toda regla. No, no le hagamos el juego quedándonos en súbditos de este o aquél partido. Eso no, para eso casi no valdrían la pena rebeldías como la de Gamonal, porque se quedaría en una romántica anécdota.
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Se levantaron gritos contra los caciques por Titos

Se atribuye a Winston Churchill la frase “la democracia es el menos malos de los sistemas de gobierno diseñados por el hombre”, con ella quería encubrir los vicios que ostenta el propio sistema; en efecto, con los esfuerzos que ha costado llegar hasta él, decepciona pronto. Sobre todo, si se paraliza su proceso pues la democracia es caminar hacia la igualdad de los miembros a los que somete o refugia, al respeto de las minorías que han quedado relegadas tras una votación, a expresar las opiniones con una equidad de oportunidades… pero nada de esto se ha llegado. La normativa de lo que parece ya un juego es decantar a la mayoría de las voluntades sobre varias opciones posibles a través de un rito de votación para legitimarla a imponer su gobierno. En esto se ha convertido nuestra democracia, se ha cercenado otras normas de convivencia tendientes a atenuar o eliminar las desigualdades e injusticias sociales; es más, en los últimos años se han recortados derechos y atenciones sociales. Un hecho asumido es que no todos somos iguales, los poderes fácticos con diversas caras se han entrevenado el engranaje del sistema para el control de los gobiernos en cualquiera de sus ámbitos. Desde esas peanas se comportan igual que sátrapas desatendiendo el interés común, sin embargo toman las instituciones en beneficio y en provecho privado.
Este modelo se ha reproducido en sido Burgos, mecanismo que se repite en mucho territorio de nuestro país, se ha cerrado una guardería con la excusa de falta de fondos y se aprueba la realización de un bulevar de Gamonal con coste sobredimensinado, ha sido el detonante en el hartazgo de una población. Además, el bulevar implica suprimir aparcamientos de la calle y anular una de las vías neurálgicas de la ciudad que comunica las dos poblaciones separadas entre el centro de la ciudad y el barrio. Un proyecto absurdo, que si bien el concurso se realizó en convocatoria pública, los sobres de los diseños se presentaron abiertos, de hecho fue adjudicado a una de las empresas de Méndez Pozo, a otra de sus empresas se le asignó la ejecución de las obras. Señor que controla uno de los periódicos, radio y televisión de la ciudad; señor que hace tambalear la corporación municipal cada vez que se le surge algún capricho, Burgos ha sido testigo de ello en repitas ocasiones. Por eso, las protestas han estado dirigidas contra el Ayuntamiento, pero también contra la sede donde se asienta el complejo empresarial de Méndez Pozo. No es momento de recordar su pasado delictivo, sino su presente caciquil.
¿Es el despertar de una ciudad?, ¿trasformada en sede bolchevique, como afirman unos? Es temprano para hacer ninguna afirmación, si bien nunca ha sido una ciudad recatada, como también dicen otras voces. Burgos ha sabido responder a todas las movilizaciones convocadas en el ámbito nacional con un número considerable de asistentes. Ha saltado a los escenarios internacionales por la violencia de una minoría, pero los protagonistas de la respuesta han sido fundamentalmente la gente de Gamonal, apoyada por otras personas del centro de la ciudad, de forma pacífica y reivindicativa, podemos decir que ejemplar. Otra cosa diferente es el Ayuntamiento que siempre concurre en los mismos errores, escenas parecidas se tuvieron en el 2005 por los aparcamientos de la calle Eladio Perlado, que también tuvieron que paralizarse. Y es que los gobernantes de Burgos no aprenden, son torpes.
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Políticos. Sindicatos. Ciudadanos. ¿Queremos suicidarnos o sobrevivir? por Andrés Sorel 


Esto no es ni una reflexión apocalíptica, ni un mensaje demagógico: es pensar en voz alta sobre las dudas que nos acometen al analizar la realidad de un mundo a la deriva. Y sobre todo poner el punto de inflexión en la culpabilidad de todos sus participantes, culpables por acción u omisión, conscientes o inconscientes de ella.
La perversión del lenguaje, tal como ahora se utiliza y lo padecemos, conduce a la destrucción de lo humano. Y el mundo se encamina hacia su silencio: algo más atroz que su propia estulticia. Jamás el ser humano había escuchado, había estado sometido a un lenguaje tan espurio, falaz, alienante, como el actual: y esto se lo debemos una vez más al "progreso". al desarrollo de los medios de comunicación y expresión, a la extensión del mercado consumista, a la dictadura de la publicidad.

Si la palabra se ha degradado, la literatura y el arte también han perdido su pureza, se han contaminado hasta imposibilitar su carácter expresivo, imaginativo, que alumbra la reflexión, el pensamiento, busca la diferencia y la belleza que debieran constituir el auténtico progreso, no el de la máquina, sino el del hombre, no el de la técnica sino el de la Humanidad en su caminar hacia la libertad, la igualdad social.
Intereses mercantiles y estructuras publicitarias a su servicio se encuentran detrás de esta destrucción del lenguaje, el filosófico y el poético, y por tanto propician la desintegración de lo humano, que el habitante de la Tierra pueda conquistar para preservar y enriquecer el mundo al que fue arrojado. Y es el lenguaje el que enmascara la realidad de la corrupción y la miseria en que políticos, sindicalistas, ciudadanos, naufragamos.
No podemos aceptar, no debemos, la pasividad, la sumisión, el discurso conservador de que la izquierda ha muerto y la burocracia vuelve banales todas las luchas, acciones, utopías. El político devora el tiempo porque no cree en él. El revolucionario lucha contra la certeza y crueldad del tiempo. El político se deja llevar por el tiempo. El revolucionario, como el poeta, se rebela contra el tiempo.

Si millones de ciudadanos escuchan un día sí u otro también, hablar a Cospedal, Montoro, Soraya de Santamaría, Rajoy, Arthur Mas, incluso Méndez o Toxo, sin rebelarse o suicidarse, es que se encuentra enfermo, desahuciado, viven en una sociedad destruida. En el gran teatro de la farsa democrática organizada y dirigida por las finanzas para agilizar la explotación capitalista, ellos son payasos mejor o peor pagados. Pero, ¿qué son entonces quienes no se alzan contra ellos, obreros o estudiantes, escritores o periodistas, catedráticos o funcionarios, técnicos o esclavos o esclavas sexuales? Ideólogos de la peor calaña son quienes pontifican sobre el fin de las ideologías. Y los banqueros reinan en los palacios episcopales, en los antros editoriales, en los despachos de educación o sanidad.

Asistimos, casi impertérritos a fenómenos como la configuración de Madrid como futuro lupanar y casino mafioso plagado de sicarios y canallas de la peor especie, bendecidos y apoyados por los fieles esbirros que les otorgan plenos poderes a cambio de mordidas y beneficios económicos y políticos. Mientras se deterioran todos los sistemas sociales, culturales, y para distraer la atención de los ciudadanos cada vez más esclavizados se publicitan y multiplican manifestaciones para pedir olimpiadas, aplaudir triunfos deportivos y organizar ludopatías que llaman musicales. ¿Qué locura envuelve a quienes, tengan dieciocho o sesenta años, se adhieren al espectáculo  de masas enfervorecidas y enloquecidas que mientras son conducidas al abismo en el que se despeñan todas las conquistas sociales que costaron ingentes años de luchas y sacrificios son arrastradas hacia semejantes representaciones selváticas e irracionales? 

Cada vez más, eso si, se aumenta el número de componentes de las fuerzas represivas para que los rebeldes que con lágrimas o gritos intentan combatir la pasividad de los aposentados en la organización burocrática de la denominada oposición, sean represaliados, conducidos al silencio, ahogados con poderosos medios disuasivos en poder de la minoría dominante, explotadora, terrorista, que gobierna.

Terrorista. Vivimos en el más cruel, peligroso, siniestro terrorismo instaurado en sociedad alguna de la era democrática. El que lejos de ser denunciado y combatido, es jaleado en programas televisivos o radiofónicos, jaleado en páginas diarias o colorines de los periódicos, púlpitos de iglesias o de cualquier otro medio comunicativo en manos de las multinacionales que imponen su ley, la ley de la selva en la información y opinión. Para que la lucha tenga significado y pueda un día abrir caminos auténticamente revolucionarios, es necesario comenzar denunciando a quienes la paralizan: aquellos que desde medios de comunicación, partidos políticos u organizaciones sindicales, pretenden mostrarse como representantes de la izquierda o al menos "progresistas". Intentaremos en futuras reflexiones poner nombre a cuanto apuntamos. Existen minorías cuyo esfuerzo subversivo y utópico debe al menos encontrarse reconocido en el lenguaje que algunos planteamos, otros intentan elaborar.

Miserables tertulianos o comentaristas de grandes medios, eufóricos en su orondez estúltica, gritan con frecuencia: ¿dónde se esconden, qué se hizo de los intelectuales comprometidos? Hijos de puta (y que me perdonen sus madres por esta malhadada expresión): vosotros, siervos del poder represor, bien os encargáis de silenciarlos, procurar que no existan, callar sus palabras. A veces uno se lamentan de que no existan cárceles, inquisiciones, destierros que se apliquen a vuestras víctimas, para que al menos, como hienas, no podáis reír en el silencio y el vacío del desierto ideológico en que habitáis.

El infierno no son los otros: sois vosotros mismos. Y para vuestra violencia solo resta, primero imaginar, y luego desarrollar una auténtica contra violencia, que no esté, desde sus inicios, encaminada ni hacia el fracaso ni hacia el suicidio
        
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